Grandes Hombres de Dios: 🥇▷▷ John Wesley

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Grandes Hombres de Dios: 🥇▷▷ John Wesley

John Wesley, Fundador de la iglesia Metodista y uno de los más grandes evangelistas conocidos en la historia.

Aun los historiadores seculares respetados dicen que a través del ministerio de John Wesley,

sus ayudantes y convertidos y el Gran Despertar sobre Inglaterra que resultó, Inglaterra fue librada del terrible baño de sangre que caracterizó la Revolución Francesa que ocurrió dos años antes de la muerte de Wesley.

Se dice que durante su ministerio, viajó más de 400,000 kilómetros a lomo de caballo (una distancia equivalente a dar diez vueltas alrededor de la tierra sobre el Ecuador), y predicó más de 40,000 mensajes. ¿Cuál fue su secreto?

Interesantemente, él ya era un ministro ordenado de la Iglesia Anglicana aun antes de experimentar su nuevo nacimiento en 1838. Unos seis meses después, tuvo un poderoso encuentro con el Espíritu Santo.

John Wesley

John Wesley En sus propias palabras:

“Estábamos reunidos y en constante oración, cuando alrededor de las tres de la mañana, el poder de Dios vino poderosamente sobre nosotros, a tal grado que clamamos con un gozo excesivo, y muchos cayeron al suelo.

Tan pronto que nos recuperamos un poco de ese asombro y maravilla ante la presencia de Su majestad, irrumpimos a una voz: ‘¡Te alabamos, Oh Dios, te reconocemos como el Señor!’“

A partir de allí, él comenzó a predicar con una unción y poder extraordinarios, y su predicación resultaba en convicción poderosa de pecado en los corazones de multitudes de personas.

La verdad es que si uno se pone a leer sus mensajes hoy día, diría que no había nada en ellos como para provocar emoción. Y sin embargo Dios los usó para llevar a miles de personas al Señor.

No era la palabra; era el poder de Dios sobre la palabra.

Siempre al terminar su mensaje oraba pidiéndole a Dios que “confirmara su palabra” que pusiera su sello sobre ella, y que “diera testimonio de ella”. Y Dios lo hacía así.

Los pecadores sentían su culpa y clamaban a grito abierto y en gran angustia, pidiendo misericordia, bajo la influencia de la profunda convicción de su pecado.

Muchos caían al suelo bajo el poder de Dios, en el momento del arrepentimiento. Unos pocos minutos después, estarían regocijándose con la seguridad de que sus pecados habían sido perdonados, y con una profunda conciencia de la paz de Cristo.

John Wesley relató la siguiente experiencia en su diario personal: 

“Supimos que muchos se ofendieron al oír los clamores de aquellos sobre quienes descendió el poder de Dios; entre ellos un médico, quien dijo que podría tratarse de un engaño o falsedad. Hoy una de las primeras personas en clamar misericordia fue una mujer a quien dicho médico conocía por años.

Al verla llorar, le pareció increíble que fuese la misma persona. Se acercó a ella y observó todos los síntomas; vio que por la cara le corrían gruesas gotas de sudor y se estremecía hasta los huesos.

Al ver eso, no supo qué decir, pues quedó convencido de que no se trataba de ningún engaño, ni tampoco de ningún desorden natural.

Mas cuando su cuerpo y alma fueron sanados en un instante, el médico vio el dedo de Dios en lo que le había ocurrido a la mujer”.

Pero las manifestaciones de la presencia de Dios no se limitaban a las reuniones; algunos eran sobrecogidos por una tremenda convicción hasta tres semanas después:

De repente echaban tales gritos como si estuvieran en angustia de muerte, se arrepentían, y posteriormente se regocijaban por el perdón de pecados.

John Wesley

Declaraciones de John Wesley:

Wesley creía que los Dones del Espíritu eran para nuestros tiempos. En una carta escrita en junio de 1746, declara:

“No recuerdo de ninguna Escritura donde se nos enseñe que los milagros debían confinarse a la edad apostólica o cualquier otro período de tiempo.

Es cierto que San Pablo dice que las profecías y las lenguas cesarán, pero en ningún momento dice que estos milagros cesarán antes de que cesen la fe y la esperanza…”

En cuanto a la clase de personas que impactarán en el Reino:

En una ocasión, otro ministro le preguntó cómo hacerle para lograr que mucha gente viniera a escucharle. La respuesta de John Wesley fue:

“Si el predicador está ardiendo, los demás vendrán para ver el fuego.”

“Dame cien predicadores que no le temen a nada excepto al pecado, y no desean nada excepto a Dios,

y no me interesa ni una paja que sean clérigos o laicos, ellos sacudirán las puertas del infierno y establecerán el reino de los cielos en la tierra.”

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